Diferencia entre revisiones de «Salón Medina»

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El público tarifeño encontraba en la programación del ''Salón Medina'' una de sus principales distracciones. Los llenos eran habituales y los asistentes solían salir satisfechos. Tuvo el Salón Medina dos empresarios, primero el señor Quesada, que en la década de los años treinta fue sustituido por Moreno González. Se puede decir que la programación de estos empresarios era, dentro de sus limitaciones, bastante variada.
 
El público tarifeño encontraba en la programación del ''Salón Medina'' una de sus principales distracciones. Los llenos eran habituales y los asistentes solían salir satisfechos. Tuvo el Salón Medina dos empresarios, primero el señor Quesada, que en la década de los años treinta fue sustituido por Moreno González. Se puede decir que la programación de estos empresarios era, dentro de sus limitaciones, bastante variada.
  
[[Archivo:Archivo:Salón Medina-2.JPG|thumb|400px|Exterior del ''Salón Medina'', se observa la cabina de proyección.]]
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Las proyecciones de cine mudo fueron constantes en aquellos años. Se proyectaban películas españolas, pero fueron las americanas las preferidas por el público tarifeño. Entre los actores que con más frecuencia aparecían en la pantalla del ''Salón Medina'' señalar a los galanes Ramón Novarro y Roberto Valentino, al famoso actor cómico Harold Lloyd, al que se le conocía con el apodo de «Gafitas», «Chiquilín», René Novarre y la española Raquel Meyer.
 
Las proyecciones de cine mudo fueron constantes en aquellos años. Se proyectaban películas españolas, pero fueron las americanas las preferidas por el público tarifeño. Entre los actores que con más frecuencia aparecían en la pantalla del ''Salón Medina'' señalar a los galanes Ramón Novarro y Roberto Valentino, al famoso actor cómico Harold Lloyd, al que se le conocía con el apodo de «Gafitas», «Chiquilín», René Novarre y la española Raquel Meyer.
  

Revisión del 09:40 30 abr 2020

El 'Salón Medina fue un teatro que estuvo abierto al público desde los años veinte del siglo XX hasta los años cuarenta, siendo centro de la vida cultural y social de la época. Estaba situado en la parte superior del Paseo de la Alameda, en el lugar popularmente conocido como Cinco de Oros. Posteriormente pasó a llamarse Cine Alameda y actualmente Teatro Alameda.

Un teatro multiusos

Interior del Salón Medina.

El Salón Medina era un teatro que tenía palcos y un patio de butacas removibles, lo que permitía que hubiera otras actividades además del teatro y el cine. Esta circunstancia fue aprovechada por jóvenes tarifeños que crearon la sociedad de baile Salón Medina, organizando bailes en este teatro. La amplitud del salón y la calidad de sus instalaciones contribuyeron a que los bailes del Salón Medina fueran los mejores que se daban en Tarifa.

Cine y teatro en el Salón Medina

El Salón Medina fue el centro de la vida cultural de Tarifa durante dos decenios. Diariamente había programados espectáculos, ya fuesen proyecciones de películas, representaciones teatrales, musicales o de variedades.

El público tarifeño encontraba en la programación del Salón Medina una de sus principales distracciones. Los llenos eran habituales y los asistentes solían salir satisfechos. Tuvo el Salón Medina dos empresarios, primero el señor Quesada, que en la década de los años treinta fue sustituido por Moreno González. Se puede decir que la programación de estos empresarios era, dentro de sus limitaciones, bastante variada.

Exterior del Salón Medina, se observa la cabina de proyección.

Las proyecciones de cine mudo fueron constantes en aquellos años. Se proyectaban películas españolas, pero fueron las americanas las preferidas por el público tarifeño. Entre los actores que con más frecuencia aparecían en la pantalla del Salón Medina señalar a los galanes Ramón Novarro y Roberto Valentino, al famoso actor cómico Harold Lloyd, al que se le conocía con el apodo de «Gafitas», «Chiquilín», René Novarre y la española Raquel Meyer.

Era muy frecuente que las películas fueran seriadas, divididas en varias «jornadas», a veces de hasta siete episodios, lo que garantizaba la fidelidad del espectador que quería ver completa la película. Dada la cortedad de algunas cintas, los programas solían ser dobles. A veces se proyectaba una película para completar una escenificación o un espectáculo de variedades. Cuando el empresario lo veía conveniente se repetía la misma película varios días seguidos, aunque esta práctica no era lo corriente.

Se trataba de cine mudo, lo que exigía que hubiera una orquestina que diera sonido musical a las películas. En alguna ocasión el público se quejó de escuchar una y otra vez las mismas melodías. En su deseo de que los espectadores quedaran satisfechos, el empresario del Salón Medina mejoró la calidad de la orquesta, que poco antes de la aparición del cine sonoro estaba compuesta por cinco músicos de la localidad.

La llegada del cine sonoro a Tarifa

El día 5 de julio de 1929 pudo verse en Tarifa la primera película sonora, proyectada por la técnica que luego perduraría, consistente en grabar simultáneamente el sonido y la imagen, una técnica que entonces se llamaba Cinefón. La primera proyección de una película sonora en Tarifa una película española cantada, donde intervenían las estrellas de la época Elvira Amaya y Concha Piquer.

Pero esta fue una proyección extraordinaria, pues el cine del Salón Medina no tenía equipo para la proyección de películas sonoras. Hubo que esperar hasta el 20 de mayo de 1934 para que el cine tarifeño se dotara del equipo técnico necesario, proyectándose desde entonces las películas «habladas» como entonces se decía. La primera cinta sonora que se vio en el Salón Medina con equipo propio fue «El hombre que se reía del amor» protagonizada por María Ladrón de Guevara y Rafael Rivelles, que como cabía esperar cosechó un gran éxito entre el público.

Programación teatral en el Salón Medina

La programación teatral fue muy frecuente en el Salón Medina, se daban casi tantas funciones teatrales como de cine. Numerosísimas compañías llegaron a Tarifa en su recorrido por los pueblos de España. Solían ser compañías familiares y por consiguiente de reducidos miembros, lo que no quitaba que hicieran las delicias del público tarifeño, que debía ser entendido teatral habida cuenta de su frecuente asistencia a las representaciones.

Las obras que se ponían en escena eran casi exclusivamente españolas y además de autores de la época. Eran preferidas las comedias, donde destacaban las obras de los hermanos Álvarez Quintero y de Pedro Muñoz Seca. Carlos Arniches, Jacinto Benavente, Antonio Paso y Cano, José Echegaray, Juan Ignacio Luca de Tena, Honorio Maura e incluso los hermanos Machado fueron representados en el escenario del Salón Medina.

Lo normal era que las compañías estuvieran varios días representando sus obras. A veces hacían un inciso para actuar en el Salón Ortega de Facinas y volver una vez más a Tarifa. Era corriente que volviera la misma compañía teatral pasado un tiempo. Las revistas sobre espectáculos que por entonces se leían, informaban sobre la vida teatral, por lo que algunas de las compañías que llegaban a Tarifa venían precedidas de buena fama. El Salón Medina se solía llenar de un público que quedaba satisfecho de las actuaciones por una entrada de importe menor de una peseta.

Otros espectáculos

Los espectáculos fuertes del Salón Medina eran el cine y el teatro, pero no eran los únicos. La zarzuela fue el género musical más representado en el teatro tarifeño. «El anillo de hierrro» de Miguel Marqués; «La niña de los besos» de Manuel Penella; «La canción del náufrago» de Arniches y Fernández Shaw o «La banda de trompetas» de Carlos Arniches, es una buena muestra de la calidad de las zarzuelas que se representaron en Tarifa hace más de ochenta años.

Normalmente las compañías representaban varias zarzuelas, por lo que permanecían varios días en la localidad, siendo frecuente que para fidelizar a las espectadores ofrecieran entradas a precio reducido en forma de abono.

No faltaba el flamenco en el Salón Medina, por su escenario pasaron artistas destacados en este género, entre ellos el Niño de Marchena, Niña de la Alfalfa, María del Albaicín o Estrellita Castro que vino en su época de esplendor, la que por cierto actuó con escaso éxito.

Para completar añadir que concurrían al Salón Medina compañías de variedades, o varietés como eran más conocidas. Parejas de baile, imitadores de estrellas, malabaristas, prestidigitadores, eran entre otros los números que presentaban en el Salón Medina estas compañías de variedades.

Cine y Teatro Alameda

Con el tiempo se fueron haciendo modificaciones en el antiguo Salón Medina. La primera gran intervención fue abrir una entrada por la calle Colón. En la década de los años cuarenta se hicieron obras de más envergadura que conllevaron el derribo de parte de la muralla medieval.

El teatro cambió de nombre para pasar a llamarse primero Cine Alameda y teniendo en la actualidad el nombre Teatro Alameda.